jueves, 28 de noviembre de 2013


Los tangos criollos/camperos

En el origen del tango

En el origen del tango hay que diferenciar sus distintas vertientes: la música, la danza, el canto y sus letras.

Desde lo musical se destaca, a mas de otras influencias,  la milonga y en cuanto al canto y sus letras se destacan, el canto de los payadores y la canción criolla

El suburbio que lo vio nacer lindaba con  la zona rural, este era el límite entre el campo y la ciudad, esta influencia de su proximidad dotaba a los tangos de aires de milonga y títulos camperos: La Tablada, El cencerro, El buey solo, El cuatrero,  La trilla, Bataraz, El baquiano, La huella, El palenque  y  varios mas, generalmente eran tangos instrumentales.

El aporte de los payadores, la milonga

La payada fue el canto que expresaba el sentir del gaucho a través de contrapuntos  elaborados por payadores, los que acompañados por su guitarra expresaban un recitado en rima, deleitando  a los parroquianos en las pulperías de la campaña. La payada, fue impuesta hacia el interior del país por la magia y la admiración que supo despertar en el pueblo. Nacida en octosílabos, herencia del romance tradicional español, se aplicó comúnmente en forma de cuartetas, en lo que se dio en llamar el romance criollo.

Al volcarse los payadores al tango, es entendible que en las primeras composiciones tangueras se utilizara la misma estructura, los primeros representantes también cultivaban el canto criollo que habían heredado de los viejos  payadores.

La estructura musical  que sostiene el canto de los payadores ha pasado fundamentalmente desde el cielito y la cifra a la milonga . La cifra ha sido durante el siglo XIX y aun a principios del XX el caballito de batalla de los troveros criollos para  cantar improvisando. La milonga predomina  durante el siglo XX, aunque ya en 1884 Gabino Ezeiza frente al payador Nemesio Trejo introdujo la milonga

Muchos payadores ya habían comenzado a incursionar en la música ciudadana, en algunos casos tocando la guitarra, en otros cantando y como autores de las letras.

Esta comunión entre el payador y el tango ha dejado una importante cantidad de temas que incorporan con mucho sentimiento y respeto a los payadores.

A los payadores

Vals criollo
Letra de Mario César Gomila
Música de Gabriel Clausi ("Chula")



Interpretada por Nelly Omar, acompañada por el conjunto de guitarras
de Bartolomé Palermo (1997).

Evoco a los payadores
y al evocarlos, se eleva
en la voz de Santos Vega
la imagen de los mejores.
Betinotti, Ezeiza, Ríos…
el oriental Juan de Navas…
que en memorables payadas
eran rivales y amigos.
Versos, guitarras y flores
tiempo de los payadores
que en nuestro suelo
su ingenio sembró
y el canto criollo mejor floreció.
(el canto criollo que el viento
repite su acento de amor y valor).
Es la voz del payador
que va tejiendo en la canción
del ayer el florecer
de una romántica ilusión.
Ella, la reja y la guitarra
ebria de amores su palabra
canta su endecha más sentida
y en la reja encantada
por la bienamada
deja el corazón.
Vuelve el viento pampero
la dulce voz del trovero
la voz que siempre
se habrá de escuchar
en nuestra tierra de gloria sin par
(en nuestra tierra querida
la voz encendida
de la libertad).

 

Esta llegada de los payadores a la ciudad los fue moldeando constituyéndolos en los denominados payadores urbanos : Gabino Ezeiza, Higinio Cazón, José Betinotti

 

Los gauchos desplazados también hicieron su aporte, sus temáticas, sus costumbres, sus decires fueron incorporándose a las letras del tango dándole ese estilo campero.

Los primeros tangos eran tangos criollos, a veces no se les nombraba como tales, por ser mal visto el tango, tal el caso de El choclo, cuyo compositor Ángel Villoldo lo crea en 1903 y solicita a su amigo, el pianista José Roncallo, que dirigía un sexteto en el restaurante ‘El Americano’, situado en la calle Cangallo y la cortada Carabelas, para que lo toque en ese lugar, pero  allí estaba prohibido tocar tango por su carácter prostibulario, no obstante se lo presento como “danza criolla”, con un tremendo éxito

A partir de esta creación de Villoldo comienza a conocerse el denominado tango criollo.

El tango se hace ciudadano, pero una corriente continua ligada al campo, su gente y sus costumbres.

Esos tangos camperos/criollos también compartieron con la milonga campera y los valses criollos y definieron un grupo de músicas y canciones tangueras, pero con sabor y olor a campo

La época denominada de la guardia vieja en el tango, destaca una fuerte presencia campera

En las primeras décadas del siglo XX existían diversos estilos musicales que compartían el gusto del público, recién a partir de Carlos Gardel cantando Mi noche triste, el tango se consolida como tal, no obstante lo primeros cantantes compartían sus repertorios con otros estilos musicales: Zambas, Estilos, Cifras.

Con el tiempo el tango va ocupando una participación cada vez mas importante en el repertorio y ya los cantantes se dedican casi exclusivamente a  la música ciudadana

Gardel, Magaldi y Corsini compartieron una época muy trascendente en la evolución del tango, no obstante en sus inicios interpretaban canciones camperas en su mayor parte.

 

El moro – canción 1917 -

Letra de Juan María Gutiérrez

(La endecha del gaucho)

 Música de Carlos Gardel/José Razzano

 

 A mi nada me faltaba

 cuando a mi moro tenía.

 A mi nada me faltaba

 cuando mi moro tenía.

 libre era cuanto quería,

 ni guapetón me alcanzaba

 ni alcalde me perseguía,

 cuando a mi moro tenía.

 

 Mi caballo era una flecha

 cuando la espuela le hincaba;

 Mi caballo era una flecha,

 cuando la espuela le hincaba.

 Tanto caballos cansaba

 cuando en mi mano derecha

 la bola certera alzaba;

 mi caballo era una flecha.

 

 Indio, volvéme mi moro,

 que me has llevado la vida...

 Indio, volvéme mi moro,

 que me has llevado la vida;

 mi bien mi único tesoro,

 yo te daré mi querida

 mucho mejor que el oro,

 indio, volvéme mi moro.

 

 Y a mi nada me faltaba

 cuando mi moro tenía.

 Y a mi nada me faltaba

 cuando mi moro tenía.

 Libre era cuanto quería,

 ni guapetón me alcanzaba

 ni alcalde me perseguía,

 cuando mi moro tenía.

 

Los sentimientos de amor, de desengaños, de abandonos también tuvieron cabida en las canciones camperas, ligadas al tango, la milonga y el vals, los cantantes de tango formaron parte de su repertorio con estas  letras:

 

Temblando

1945

Música: Alberto Acuña

Letra: Charrúa (Gualberto Márquez)

Excelente interpretación de Luis Cardei

 

Linda estaba la tarde en que la vide,

el patio de su rancho acomodando

y aunque guapo pa'todo me sentía,

no pude hablarle y me quedé temblando.

 

Estaba como nunca la había visto,

vestido livianito de zaraza,

con el pelo volcao sobre los hombros

era una virgen que encontré en la casa.

 

Ni ella ni yo, ninguno dijo nada,

con sus ojazos me siguió quemando,

dejó la escoba que tenía en la mano,

me quiso hablar y se quedó temblando.

 

Era el recuerdo del amor primero,

amor nacido en una edad temprana,

como esas flores rústicas del campo

que nacen de la noche a la mañana.

 

Amor que está oculto en los adobes

de su rancho paterno tan sencillo

y en la corteza del ombú del patio

escrito con la punta del cuchillo.

 

Me di vuelta pisando despacito,

como quien desconfía de una trampa,

envolviendo recuerdos y emociones

entre las listas de mi poncho pampa.

 

No sé que me pasó, monté a caballo

y me fui galopiando a ríenda suelta,

con todos los recuerdos y emociones

que en las listas del poncho saqué envueltas.

 

Linda estaba la tarde en que la vide,

el patio de su rancho acomodando.

La tarde en que guapo me sentía

no pude hablarle y me quedé temblando.

 

Tapera

Tango 1947

Música: Hugo Gutiérrez

Letra: Homero Manzi

 

Al fin, un rancho más que se deja,

total, porque no ha vuelto la prenda,

allí, donde .se muere una senda,

allí, donde los pastos se quejan

y el viento se aleja silbando un dolor.

Total, otra cocina sin brasas

y un gaucho que pasa

sin rumbo ni amor...

 

Roldanita de mi pozo

que cantaba su alborozo,

ya no habrás de cantar nunca más.

Sombra fresca del alero

donde estaban los jilgueros,

los jilgueros que hoy no están.

Brillazón de mis trigales

que mancharon los cardales

cuando un día comencé a penar,

cuando entraron los abrojos

a morder en mis rastrojos

y me eché a rodar.

 

Se fue, dirá la gente del pago;

se fue, tal vez detrás de otro sueño...

Al fin, otro ranchito sin dueño;

al fin, otra tapera tirada

sin tropa ni aguada,

sin gente ni Dios.

Total, otro fogón desdichado,

que un alma ha dejado

sin fuego ni amor.

 

De los instrumentos musicales que interpretaron el tango, el bandoneón fue el que le dio la presencia nostalgiosa al tango, pero la guitarra, iniciadora en los primeros conjuntos junto con la flauta y el violín, fue el instrumento que, como herencia de los viejos payadores, traía en sus cuerdas el sentir de lo campero

El cantor nacional, típico exponente del tango criollo/campero

Fue denominado como tal al cantor solista de fines del siglo XIX y principios de XX, por la naturaleza de su  repertorio: música surera de la Pcia. De Buenos Aires, milongas, zambas, cifras, estilos y a partir de los primeros años del siglo XX incorpora el tango criollo y posteriormente a partir de 1917, el tango canción.

Su representante más genuino fue Carlos Gardel, y además se los consideran a Agustín Magaldi, Ignacio Corsini, Agustín Iruzta, Edmundo Rivero y nuestra maravillosa Nelly Omar.

Generalmente este cantor nacional era acompañado solamente por guitarras, conviviendo en forma paralela con las denominadas orquestas típicas.

El tango que se ha destacado por expresar los sentimientos del hombre de la ciudad, también lo ha hecho con los sentimientos del hombre del campo, la mas de la veces expuestos en ese desarraigo al  verse desplazado y entrar en ese mundo de las orillas

  El abandono del hogar campesino ha dejado la nostalgia de lo vivido  y el recuerdo con tristeza ha quedado plasmado en  la letra  de este  vals:

Tristeza criolla  - vals

 Letra de Ignacio Corsini

 Música de J.de Charone

 

Ya en el rancho no nacen las flores

 ni se ve la guitarra colgada

 ya no escucha la verde enramada

 el idilio campero de ayer

 Ya no se oyen rodar las espuelas

 zapateando un malambo en la siega

 ni se escuchan los tristes de Vega

 recordando el perdido querer.

 II

 La morocha,.. de ojos negros

 ya en tardes de primavera

 recostada,... en la tranquera

 no espera más el zorzal.

 Y el paisano no atraviesa

 la misteriosa laguna

 ni se oye,... en noches de luna

 el pericón nacional.

 I Bis

 Ya todo eso llevaron los años

 ya no cruza veloz el pampero

 y en las cañas sostén del alero

 no se para el jilguero a cantar

 esa pampa callada es la tumba

 de recuerdos que mi alma no olvida

 la tapera su loza impulida

 y su cruz el ombú secular.

Homero Manzi nos ha dejado este hermoso tango donde está presente  en el arrabal el sentir campero, habiendo logrado la felicidad plena:

Nobleza de arrabal

Tango

1946

Música:  Francisco Canaro 

Letra:  Homero Manzi 

 

En un ranchito de Alsina

tengo el hogar de mi vida,

con cerco de cina-cina

y corredor de glicinas.

Hay un aljibe pintado,

bajo un parral de uva rosa,

y una camelia mimosa

temblando sobre el brocal.

 

Y allí también estás frisón

y eres mi lujo de cuarteador.

Rocín feliz, de crin azul,

famoso por todo el sur.

Cuando el domingo asolea

por no hacer de perezoso,

traigo el balde desde el pozo

y refresco el corredor.

Y aprovechando el fresquito

me siento bajo la parra

y al compás de mi guitarra

canto décimas de amor.

 

En mi ranchito de Alsina

paso tranquilo las horas,

junto al amor de la china,

que me respeta y me adora.

Y, entre su amor y las cosas

que adornan toda mi suerte,

temo, nomás, que la muerte

me saque de ese rincón.

 

El abandono del lugar nunca ha sido cosa fácil, las vicisitudes de la vida obliga a tomar otros caminos, con dolor, mas allá de la esperanza de un mañana mejor; este tango expresa con fuerza ese sentimiento por el terruño y la promesa de volver a descansar el sueño eterno:

 

Adiós pampa mía

Tango 1945

Música:  Francisco Canaro  /  Mariano Mores 

Letra:  Ivo Pelay 

 

¡Adiós pampa mía!...

Me voy... Me voy a tierras extrañas

adiós, caminos que he recorrido,

ríos, montes y cañadas,

tapera donde he nacido.

Si no volvemos a vernos,

tierra querida,

quiero que sepas

que al irme dejo la vida.

¡Adiós!...

 

Al dejarte, pampa mía,

ojos y alma se me llenan

con el verde de tus pastos

y el temblor de las estrellas...

Con el canto de tus vientos

y el sollozar de vihuelas

que me alegraron a veces,

y otras me hicieron llorar.

 

¡Adiós pampa mía!...

Me voy camino de la esperanza.

Adiós, llanuras que he galopado,

sendas, lomas y quebradas,

lugares donde he soñado.

Yo he de volver a tu suelo,

cuando presienta

que mi alma escapa

como paloma hasta el cielo...

¡Adiós!...

¡Me voy, pampa mía!...

¡Adiós!... 

 

Miguel Angel Viciconte


 

Bibliografia consultada:

Bien porteño, bien campero: Nestor Saavedra

El cantor nacional: Ricardo Garcia Blaya

La influencia rural en el tango: www.lagazeta.com.ar

Los payadores salen del olvido: Julio Nudler

www.todotango.com.ar

 

 

 

 

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